
Un equipo que llega con instrumentos, no solo con productos
FIXOREX lleva dos décadas trabajando siniestros por fuego, y en ese tiempo hemos visto de todo: viviendas que se dieron por perdidas y se recuperaron enteras, y otras que se limpiaron mal el primer día y acabaron picadas y repintadas dos veces. La conclusión es siempre la misma: lo que decide el resultado no es la potencia de la máquina, sino la calidad del diagnóstico. Por eso montamos el equipo de L’Hospitalet con esa idea en el centro. Nuestros técnicos saben reconocer un residuo por su tacto y su color, saben que un depósito seco no se humedece nunca y que uno graso no se ataca con un neutro, y saben interpretar por dónde ha corrido el humo dentro de una finca de escalera estrecha, que es exactamente la tipología dominante en esta ciudad. Trabajamos con protocolo escrito, con equipos de protección adecuados y con un principio incómodo pero honesto: decir desde el primer día qué no se va a poder salvar.
Nos hemos encontrado muchas veces con propietarios a los que otra empresa había prometido recuperarlo todo y que descubrieron el problema tres semanas después, cuando la compañía ya había cerrado el expediente y el falso techo seguía oliendo. También cuidamos la parte que casi nadie mira: la corrosión por humos sobre instalaciones y equipos, y la calidad del aire antes de que una familia vuelva a dormir en su casa. Ese es nuestro trabajo y esa es nuestra forma de hacerlo. Coordinamos con administradores de fincas, comunidades y peritos, entregamos documentación en el formato que las aseguradoras aceptan y cerramos cada obra con un acta. Damos servicio en toda la ciudad y atendemos urgencias a cualquier hora del día y de la noche.
Nuestra forma de entender un siniestro por fuego
Entendemos un siniestro por fuego como un problema técnico que se resuelve con datos: qué ardió, qué residuo dejó, hasta dónde llegó y qué responde a qué tratamiento. Con esa información, la ejecución es casi mecánica; sin ella, todo lo demás son suposiciones caras.
Misión
Que ninguna familia ni ningún negocio de L’Hospitalet pague dos veces la misma limpieza: medir el daño con criterio técnico, decir la verdad sobre lo que se recupera y devolver el inmueble en condiciones verificadas.
Visión
Ser la referencia técnica del post incendio en el área metropolitana por la calidad del diagnóstico, no por el tamaño de la flota ni por el precio, y que un informe nuestro sea suficiente para que un perito valore sin regatear.
Cuatro criterios que no negociamos
Cuatro cosas nos ordenan el trabajo: diagnosticar antes de abrir un producto, decir la verdad sobre lo irrecuperable aunque incomode, aplicar el protocolo exacto que pide cada residuo y comportarnos con discreción dentro de una casa a la que hemos llegado en el peor momento de sus propietarios.
Diagnóstico
Ningún producto se abre antes de saber qué residuo hay delante.
Honestidad
Lo no recuperable se dice el primer día y se documenta, aunque incomode.
Precisión
Tres hollines, tres protocolos; y test en muestra antes de aplicar nada.
Discreción
Entramos en casas en un mal momento y trabajamos con respeto y sin ruido innecesario.
Los compromisos que asumimos por escrito
Lo que nos comprometemos a entregar, en concreto: la peritación documentada antes de tocar nada, la verificación del olor y del aire antes de devolver el inmueble, y un acta de entrega que detalla lo ejecutado, lo empleado y lo que queda pendiente para el pintor o el electricista.
Peritación documentada
Mapa de daño y test de superficies antes de la primera limpieza, con informe entregado.
Verificación antes de entregar
Olor residual y estado del aire comprobados; no devolvemos una vivienda por impresión.
Acta de entrega
Documento final con lo ejecutado, los productos empleados y lo que queda para el gremio siguiente.
Experiencia, garantías y acreditaciones
Más de 20 años de experiencia
Otras preguntas frecuentes
¿En qué se diferencian los tres tipos de hollín?
El seco viene de arder madera, papel o cartón: es pulverulento, no se pega y se levanta en frío. El graso viene de la proteína de una cocina: es una película amarillenta, pegajosa y muy olorosa, la más difícil, y necesita desengrasante alcalino. El de plásticos y PVC es ácido y clorado: mancha menos, pero ataca metales, cobre y electrónica. Confundirlos es la causa más común de una limpieza fallida.
¿Qué pasa con el olor a quemado semanas después?
El olor no vive en el aire, vive en la grasa y en las partículas depositadas dentro de armarios, juntas, textiles y falsos techos. Si solo se ambienta la vivienda, desaparece unos días y vuelve en cuanto sube la temperatura o se enciende la calefacción. Por eso lo tratamos en el origen, limpiando el depósito allí donde se ha metido, y comprobamos el olor residual antes de entregar.
¿La corrosión por humos es real o es un argumento de venta?
Es real y es el daño peor entendido del sector. Cuando arde plástico se liberan cloruros que se depositan sobre cobre, latón y placas electrónicas y siguen actuando con la humedad ambiente. El resultado aparece a las tres o cuatro semanas: contactos verdes, cuadros que fallan, electrodomésticos que se apagan solos, maquinaria con averías raras. Si no consta en el informe inicial, la compañía ya no lo asocia al siniestro.
Veinte años peritando y resolviendo siniestros por fuego
936 940 451